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Del fuego a la mesa

El descubrimiento del fuego cambió radicalmente nuestras vidas. Como dice el periodista Michael Pollan, la cocina es lo que nos diferencia como ser humano. Por ello hoy os animamos a leer su libro, “Cocinar: una historia natural de la transformación”. Si preferís su versión audiovisual, tenéis su documental disponible en Netflix, “Cooked”.

Fuego, agua, tierra y aire

Se trata de un viaje alrededor de los cuatro elementos y como éstos son capaces de transformar la materia prima en alimentos. Es más, la especie humana se ha adaptado biológicamente a comer alimentos cocinados y ello se refleja en su evolución. Aunque en un principio éramos monos, fuimos cambiando hasta ser como somos hoy. Parte de estas transformaciones radican en la forma de alimentarnos. Como los alimentos cocinados requieren un menor esfuerzo al masticar, nuestra boca se fue empequeñeciendo, por ejemplo. Según los expertos consultados en este documental, no podríamos sobrevivir comiendo carne cruda, por lo que no podríamos sobrevivir sin fuego.

El fuego y el sabor de la carne

Cuando vemos la comida asada al fuego nos entra hambre porque es algo primario. Un punto a destacar del fuego es el sabor. Cuando cocinamos con dicho elemento, la comida adquiere un toque ahumado, algo que no ocurre mediante la electricidad. Cuando se asa la carne se crean miles de compuestos químicos. Más complejidad implica más sabor. La grasa de la carne gotea sobre el carbón durante el cocinado, creando un cóctel de moléculas y por consiguiente una explosión de sabores y aromas.

El sabor intenso de la barbacoa proviene de la madera, independientemente de si usamos carbón o no. Realmente podemos usar carbón como combustible sin que ésto afecte al sabor.

Origen del fuego

Para el hombre primitivo, cocinar con fuego era un ritual ligado a la caza. La barbacoa es lo que hoy nos queda de ese ritual. En algunas regiones de Australia, los descendientes de tribus primitivas han heredado la forma de cocinar de sus antepasados: salen de caza y asan la carne antes de volver a casa con fuego.

En Carolina del Sur, en Estados Unidos, fueron los esclavos procedentes de África quienes introdujeron muchas de las técnicas que hoy se utilizan para hacer una barbacoa.

Todo esto pierde su sentido cuando la carne no es de calidad. Un factor determinante en la calidad de la carne es que la vida del animal lo sea también. En su estilo de vida debemos incluir su alimentación. Si ésta es de calidad, su carne también lo será.

Una de las consecuencias del progreso es que el fuego ha desaparecido de nuestras vidas, pero es precisamente éste el que dio origen a la civilización. Lo cierto es que los avances tecnológicos no pueden sustituir el poder que tiene el fuego sobre nuestra cocina.

Os animamos a descubrir más de este tema y a que os adentréis en el apasionante mundo de las barbacoas.

Esperamos que estéis bien. Juntos saldremos de ésta.