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La alimentación en una granja sostenible

A menudo hablamos de la importancia que tiene la calidad del producto en la cocina. Cuando nos referimos a la carne, es fundamental garantizar el bienestar del animal para conseguir un mejor resultado no sólo en nuestra mesa, sino en el entorno y en la agricultura en general. Podríamos decir que la calidad va de la mano de la sostenibilidad y si hay algo que pone la nota diferenciadora a una granja sostenible de otra que no lo es, esa es la alimentación.

El forrajeo

El forrajeo es esencial para que un animal sea feliz y se desarrolle correctamente. Su felicidad será directamente proporcional a su sabor. El ganado de vacuno evolucionó como pasteador y rumiante, por lo que los pastos con hierbas y flores silvestres constituyen su dieta natural. Proporcionan nutrientes y minerales. Un ganado que puede pacer en una tierra de buena calidad es diferente del que se alimenta de productos artificiales. Éstos últimos no podrán sustituir jamás a los que están naturalmente presentes en su hábitat.

Inconvenientes de la alimentación con cereales

Aunque cada vez existe mayor conciencia sobre la importancia que tiene fomentar la agricultura sostenible, todavía existen muchas granjas de engorde en las que se ceba a los animales con alimentos comerciales que se añaden a los cereales. Los animales engordan más rápido y su vida es más corta y más estresante, algo que les produce que contraigan enfermedades y deban tomar medicamentos con frecuencia. Aunque la carne de estos animales presente una grasa y un veteado atractivo para el consumidor, la calidad de su grasa no es la misma. Los animales criados en granjas sostenibles producen grasas poliinsaturadas y los que consumen cereales producen grasas saturadas. A esto hay que añadir que algunas personas presentan dificultades para digerir carne de ternera alimentada con cereales, pero no para digerir ternera criada en un modelo sostenible.

Tendencias actuales

En Europa existen numerosos granjeros que alimentan su ganado con hierba y sólo al final, consumen cereales, durante su último mes. Este ganado vive feliz y su carne es de gran calidad y sabor. No está sometido a medicamentos y suele estar sano. Esta técnica de alterar la alimentación sus últimos días es utilizada desde hace cientos de años. Ante la preocupación por ser responsables, cada vez hay más granjeros que alimentan a su ganado con hierba desde el principio hasta el final. Las vacas que comen hierba toda su vida crecen de forma más lenta y viven más y su sabor es el original. Requiere más tiempo y resulta más caro. Muchos granjeros no pueden permitirse este coste.

Como conclusión, la calidad de la carne que comamos dependerá a su vez de la alimentación que éstos animales hayan tenido. Todo influye, y lo mejor siempre es garantizar el producto desde el principio.

Esperamos que estéis todos bien. Juntos saldremos de ésta.